domingo, 20 de mayo de 2012

La fuente más probable de la materia de los agujeros negros supermasivos

Los agujeros negros son objetos en el espacio tan densos que ni siquiera la luz puede escapar de su gravedad, aunque potentes chorros de luz y otras formas de energía pueden ser emitidos desde las inmediaciones de un agujero negro a medida que gas, polvo y astros son arrastrados hacia él.

Los agujeros negros pequeños son el resultado del colapso de estrellas individuales. Pero los centros de la mayoría de las galaxias, incluyendo nuestra propia Vía Láctea, están ocupados por lo que se conoce popularmente como agujeros negros "supermasivos". Se trata de agujeros cuya masa suele ser de entre un millón y diez mil millones de veces la masa de nuestro Sol.

Los astrofísicos han debatido mucho sobre cómo han podido crecer tanto los agujeros negros supermasivos durante los 14.000 millones de años transcurridos desde que se formó el universo. Unos creen que los agujeros negros crecen principalmente por la succión de grandes cantidades de gas; otros defienden la teoría de que crecen sobre todo mediante la captura y absorción de estrellas.

La segunda fuente de "nutrición" parece ser la más probable, a juzgar por los resultados de un estudio llevado a cabo por el equipo del astrofísico Ben Bromley de la Universidad de Utah, en Estados Unidos.

Para empezar, en el centro de las galaxias a veces hay gas, y a veces no.

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Un agujero negro capturando una estrella de un grupo binario. (Foto: Ben Bromley, University of Utah)



En cambio, por lo que se sabe de las muchas observaciones de galaxias, casi siempre hay estrellas en su zona central.

La investigación ha permitido además dar con un mecanismo que explicaría por qué las estrellas son tan propensas a ser tragadas por esos agujeros negros. La clave es la particular vulnerabilidad de los sistemas binarios (parejas de estrellas), que además son bastante abundantes.

Una pareja de estrellas orbitándose mutuamente es en muchos aspectos un objeto individual mucho más grande que el tamaño de las estrellas individuales, por lo que interactuará con el agujero negro de un modo mucho más eficiente. Ni siquiera tiene el sistema binario que acercarse mucho al agujero negro para que el equilibrio entre ambas estrellas se altere y como consecuencia, una de ellas sea capturada por el agujero negro mientras la otra queda libre y puede alejarse.

En la investigación también han trabajado los astrónomos Scott Kenyon, Margaret Geller y Warren Brown, todos del Observatorio Astrofísico Smithsoniano en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos.



Fuente: Noticias del Espacio

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