sábado, 26 de mayo de 2012

La búsqueda de exo-océanos es más difícil de que lo que se creía


Ilustración de un planeta océano (o mundo acuático) con dos lunas. Crédito: Wikimedia Commons.
Conforme los astrónomos continúan descubriendo más exoplanetas, el centro se ha movido lentamente desde qué tamaños tienen dichos planetas, hacia de qué están hechos. Los primeros intentos han tratado de determinar la composición atmosférica, pero uno de los hallazgos más atractivos no serían los gases en la atmósfera, sino la detección de agua líquida que es un ingrediente clave para la formación de vida como la conocemos. Aunque es un desafío monumental, se han propuesto varios métodos, pero un nuevo estudio sugiere que estos métodos pueden ser demasiado optimistas.
Uno de los métodos más prometedores fue propuesto en 2008 y consideraba las propiedades reflectantes del agua de los océanos. En particular cuando el ángulo entre una fuente de luz (una estrella madre) y un observador es pequeño, la luz no es bien reflejada y termina siendo dispersada en el océano. Sin embargo, si el ángulo es grande, la luz es reflejada. Este efecto puede ser visto fácilmente durante la puesta de sol sobre el océano cuando el ángulo es cercano a 180° y las olas del mar son coronadas por brillantes reflexiones, lo que se conoce como reflexión especular. Este efecto es ilustrado en órbita alrededor de nuestro planeta sobre su superficie y tales efectos fueron usados en la luna Titán de Saturno para revelar la presencia de lagos.
Llevar esto a los exoplanetas, implicaría que los planetas con océanos deberían reflejar más luz durante sus fases crecientes que durante sus fases gibosas. Por lo tanto, propusieron, podríamos detectar océanos en planetas extrasolares mediante el “destello” en sus mares. Aún mejor, la luz reflejada por una superficie más lisa como el agua tiende a estar más polarizada que si fuera reflejada por otra superficie.
Las primeras críticas a su hipótesis vinieron en 2010 cuando otros astrónomos señalaron que efectos similares pueden ser producidos en planetas con una gruesa capa de nubes que podría imitar este efecto de destello. Por lo tanto, el método probablemente sería inválido a menos que los astrónomos fuesen capaces de modelar de manera precisa la atmósfera para tomar en cuenta su contribución.
El nuevo artículo trae desafíos adicionales en cuanto a la consideración de la manera en que el material podría estar distribuido. Específicamente, es bastante probable que los planetas en zonas habitables sin océanos puedan tener casquetes de hielo polares (como Marte), los que son más reflectantes que los alrededores. Dado que las regiones polares componen un porcentaje mayor del cuerpo iluminado en la fase creciente que durante la fase gibosa, esto llevaría naturalmente a una disminución relativa de la reflectividad general y podría dar falsos positivos de un destello.
Esto sería especialmente cierto para los planetas que son más oblicuos (están “inclinados”). En este caso, los polos reciben más luz solar, la que se refleja desde los casquetes de hielo incluso más pronunciada y oculta otros efectos. Los autores del nuevo estudio concluyen que esta, así como otras dificultades, “limitan seriamente la utilidad de la reflexión especular para detectar océanos en exoplanetas”.
Fuente: Cosmo Noticias - Universe Today

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