sábado, 17 de diciembre de 2011

Paleontología - Los extraños caballos representados en ciertas pinturas rupestres existieron de verdad


Un equipo internacional de investigadores ha usado ADN antiguo para obtener nuevos y reveladores datos acerca del grado de realismo con que fueron representados ciertos caballos en algunas pinturas rupestres.

El equipo, que incluye a especialistas de la Universidad de York, en el Reino Unido, ha constatado que todas las variaciones de color vistas en ciertas pinturas rupestres del Paleolítico, incluyendo un llamativo patrón de manchas parecido al de los leopardos, existieron en poblaciones de caballos salvajes (anteriores a cuando comenzaron a ser domesticados por el Ser Humano), lo que valida la hipótesis de que los artistas reflejaron de manera veraz su entorno natural.

Los arqueólogos han debatido durante mucho tiempo si ciertas pinturas rupestres del Paleolítico son reflejo del entorno natural o tienen significados más abstractos o simbólicos.

Este debate fue especialmente intenso para una pintura rupestre en Francia, de hace más de 25.000 años, que muestra claramente caballos blancos con manchas oscuras.

Hasta ahora, se tendía a creer poco probable la existencia en aquella época de caballos con esos llamativos patrones de manchas mostrados en las pinturas rupestres. La explicación más aceptada era que los autores de tales pinturas no pintaron animales reales, sino una versión simbólica de los mismos.

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Pintura rupestre que muestra caballos. (Foto: U. York / French Ministry of Culture and Communication)


Investigadores de España, México, Reino Unido, Rusia, Alemania y Estados Unidos analizaron restos de 31 caballos salvajes que datan de hace 35.000 años y que provienen de la Península Ibérica, Europa Oriental y Occidental, y Siberia. Lo analizado por estos científicos incluye muestras de huesos y dientes.

El equipo integrado, entre otros, por Michi Hofreiter (Departamento de Biología de la Universidad de York, Reino Unido) ha comprobado que cuatro muestras del Pleistoceno y dos muestras de la Edad del Cobre, de Europa Occidental y Oriental, comparten un gen asociado con ese llamativo patrón de manchas parecido al de los leopardos. El hallazgo proporciona pues la primera evidencia de que en aquel entonces ya existían caballos con esos llamativos patrones de manchas.

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología

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